¿Cómo jugar con el gato?

Por lo general, a los gatos les encanta jugar. Y si hablamos de los cachorros, no solo les gusta sino que también es algo que necesitan hacer a diario para quemar energías, sí, pero sobretodo para ir perfeccionando sus técnicas de caza. No podemos olvidar que es un felino, y que como tal es un depredador.

Su cuerpo es la prueba de ello: sus dientes, fuertes y afilados; unas garras retráctiles capaces de desgarrar la piel; una visión nocturna que ya quisiéramos muchos tener… Pero, es precisamente por esto por lo que es necesario saber cómo jugar con el gato. Porque, seamos sinceros: no se trata solo de diversión. La seguridad, tanto la de tu amigo como la tuya, es también importante.

El gato, desde que es tan solo una -preciosa- bolita de pelo (o sin pelo, si se trata de una raza como el Sphynx o similares, las cuales casi no tienen), pasa mucho tiempo haciendo una cosa: jugar. Jugará con sus hermanos y su madre, abalanzándose sobre ellos, peleándose, e incluso mordiéndoles. Si alguno de sus parientes siente dolor, se lo hará saber automáticamente, mediante gruñidos, bufidos, o en menor medida contraatacando poniéndose sobre él hasta que se tranquilice.

Estas sesiones de juego infantiles son cruciales para él, ya que gracias a ellas aprende cosas tan valiosas como: acechar, controlar la fuerza del mordisco, relacionarse con los demás, saltar, correr y atrapar.

Por este motivo, los expertos en comportamiento gatuno aconsejan no separar al gatito de su madre al menos hasta los 3 meses de edad. Ahora bien, ya antes, con dos meses, y siempre que sea posible, es aconsejable que su familia humana empiece a pasar tiempo con él. Pero, ¿cómo se juega con un gato o gatito?

¿Qué se necesita para jugar con el gato?

Déjame hablarte primero de esto. Para jugar con tu gato necesitas un juguete. Siempre. La piel humana está desprotegida, apenas tenemos vello. Y además es bastante fina. Con el fin de que no te haga daño, debes de asegurarte de tener un juguete en la mano. Y estás de suerte, porque cosas tan simples como una pelota de papel de aluminio o de cinta americana, una cuerda o una caja de cartón, servirán para que el animal pase grandes momentos de diversión.

Pero esto no es todo. También es imprescindible que seas paciente, y que por encima de todo evites hacer movimientos bruscos. El gato es un animal sigiloso; sus presas, también. Ponerle por ejemplo la mano en la barriga y moverla de un lado a otro solo conseguirá que el felino aprenda a morderte. Y de acuerdo, si es gatito no te dolerá mucho, pero cuando crezca y te muerda, no pensarás lo mismo; de ahí que sea tan necesario jugar de manera tranquila con él.

¿Cómo jugar con mi gato?

Mientras dure la sesión de juego, debes de convertirte en su ‘presa’, pero dejándole el juguete para que lo atrape. Dicho en otras palabras: imagina que como juguete tienes una pelota. Pues bien, lo que has de hacer es invitarle a jugar con ella, llamando su atención diciendo su nombre de manera alegre, haciendo como que tiras la pelota (pero sin tirarla realmente). Enseguida que te preste la debida atención, es decir, cuando no despegue su mirada de ti (o mejor dicho, del juguete), lo que has de hacer es tirarle la pelota de manera que ruede por el suelo.

Lo normal es que el peludo vaya tras ella. Puede cogerla o no, pero esto depende mucho de cada individuo. Por ejemplo, mi gato Bicho solo la coge cuando quiere jugar, pero no durante las sesiones de juego. Si no cogiera su juguete, cógelo tú y vuelve a tirárselo. Así varias veces, hasta que se canse. Cada gato es un mundo, pero no te preocupes: poco a poco irás conociéndolo mejor, gracias a la diversión y a la convivencia.

Si lo que tienes es una cuerda, es importante que esta mida al menos 40 centímetros de largo para que no haya riesgo de que te arañe o muerda. Sujétala por un extremo, y haz movimientos suaves. En algún momento dado, puedes hacer movimientos rápidos. La idea con la cuerda es imitar a un pequeño pájaro. Así que haz lo posible para que no le sea fácil cogerla (pero sé bueno: también tienes que evitar que se frustre. Deja que la coja de vez en cuando).

¿Cómo puedo saber que está cansado?

Esto es fácil: un gato cansado casi siempre se tumbará en algún rincón. Bicho incluso jadea por unos instantes. Ojo: si tu gato jadea y no ha estado jugando, debes de llevarlo al veterinario para que lo examine lo antes posible. Es normal que jadee cuando ha estado corriendo de un lado a otro durante un rato, pero si no hay motivos aparentes, debemos de preocuparnos y tomar medidas.

Otro signo de que ya no quiere jugar más es que pierde interés por el juguete. Siguiendo con el ejemplo de la pelota, si se la tiras de manera que quede a su lado, y la mira pero no le hace caso, te está diciendo que no quiere continuar, por ahora.

¿Cuánto tiempo hay que jugar con el gato?

No hay una respuesta clara, pues depende mucho de la edad del gato, de su estado de salud, y de las propias ganas que tenga él de jugar. Pero bueno, para que puedas hacerte una idea, los gatitos tienen sesiones de juego cortas, pero muy seguidas. Cuando el gato es joven, es decir, que tiene de 1 a 3 años, empieza a querer jugar menos, hasta el punto de que es posible que 2-3 sesiones de unos 20-30 minutos le baste. Una vez que es adulto, el interés por el juego sigue disminuyendo, pero es recomendable continuar jugando con él para que se mantenga en forma, por ejemplo en dos sesiones de 20 minutos.

Pero esto, como digo, se ha de coger con pinzas. Bicho tiene 3 años (en el año 2020) y no aguanta una sesión de 30 minutos a pesar de que es un gato que disfruta mucho jugando. Por lo que lo que hacemos es jugar 3-4 veces al día, durante 10-15 minutos.

Mi recomendación es que vayas probando. Calcula el tiempo que tarda tu gato en cansarse, y estate atento para saber cuándo vuelve a estar activo, y a partir de ahí podrás ir averiguando cuántas sesiones necesita.

El juego para los gatos es mucho más que diversión. Es una manera increíble y maravillosa de estrechar lazos. Por ello, no dudes en jugar con tu amigo de cuatro patas.

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