¿Por qué mi gato me muerde?

Por qué mi gato me muerde
Imagen procedente de Flickr/Steven Miller

Cuando un gato es apenas un cachorro, una manera que tiene de aprender es ir probando hasta dónde puede llegar. Y para eso, utiliza mucho su boca. Cuando juega, muerde; cuando quiere algo, también puede dar mordisquitos. La responsabilidad de establecer límites recae pues en su madre y hermanos primero, y después en su familia humana, así como en los gatos que pueda tener esta.

Pero a medida que crece, si de pequeño no aprendió que hay cosas que no se pueden hacer, una vez adulto seguirá teniendo esos comportamientos. Por ello, cuando nos preguntamos por qué mi gato me muerde, una de las cosas más importantes que tenemos que recordar es si cuando era una pequeña y preciosa bola de pelo se le dio permiso para que lo hiciera. Aunque no, este no es el único posible motivo.

Hay varias causas por las que un gato muerde a su familia. A continuación te hablaré de cada una de ellas y de qué es lo que puedes hacer para que tu compañero de cuatro patas poco a poco deje de hacerlo:

Es un cachorro

Los gatitos muerden
Imagen procedente de Flickr/Melissa Wiese // No hay que jugar nunca con las manos ni con los pies.

Empezaré por el principio. Un gato, durante su juventud pero especialmente durante el primer año de vida, va a dedicar mucho, mucho tiempo a explorar lo que le rodea, pero también a jugar. Si partimos de la base de que este es un animal depredador, podemos dar por sentado que los juegos serán de caza. Esto significa que a medida que vaya adquiriendo experiencia, irá aprendiendo a acechar y a atrapar a su »presa».

También se debe de tener presente que durante sus primeros meses de vida los dientes le pueden molestar, ya que los de leche serán sustituidos por los definitivos. Al morder, siente alivio.

Con el fin de saciar sus necesidades como felino, es crucial que su familia juegue con él. Todos los días. Tiene mucha energía, y tiene que liberarla a diario. Pero no hay que jugar con él de cualquier modo, puesto que no tenemos que ser su »presa», si no más bien la persona que mueve su presa. Dicho de otra manera, tenemos que usar, siempre, un juguete adecuado para gatos: una caña con un peluche, una pelota pequeña, o incluso le podemos proporcionar cajas de cartón de cierto tamaño para que pueda entretenerse con ellas.

Además, hay que evitar los movimientos bruscos y el uso de manos y pies como juguetes. El gato es sigiloso, y solo corre cuando sabe que tiene muy pocas posibilidades de fallar. Si le ponemos la mano en su barriga por ejemplo y lo movemos de un lado a otro, por ejemplo, estimularemos su instinto de mordida. Por lo que no se debe de hacer.

Está aburrido

Ahora pasemos al gato que, si bien recibe agua, comida y cariño, necesita que le presten algo más de atención. Puede que pase muchas horas solo, o que cuando la familia regresa a casa después de su jornada laboral no juegue con su gato, por el motivo que sea. Bien, aquí me gustaría ponerme un poco más seria y decir que el animal tiene una serie de necesidades: están las físicas, como comer y beber, pero también están las psicológicas.

Si tomamos la decisión de llevar a un felino a casa, tenemos que tener muy presente que tenemos la responsabilidad de que esté bien atendido y de que sea feliz. Por consiguiente, si nuestro querido gato está aburrido, y vemos que nos muerde cuando estamos sentados en el sofá por ejemplo, es porque nos está diciendo que necesita que juguemos con él. Incluso, si es un animal sociable se podría valorar traer a un segundo gato. Pero ojo, esto habría que pensarlo mucho y muy bien ya que no siempre es buena idea adoptar a otro animal: todo dependerá del comportamiento de tu gato y de si puedes hacerte cargo de un segundo.

No ha aprendido a no morder

Este caso es muy común. Ya no hablamos de que sea joven o de que esté aburrido, si no simple y llanamente de que no ha aprendido que morder está mal. Si bien es un problema, puesto que puede hacer bastante daño, tiene solución. Por eso, aparte de hacer lo que ya hemos comentado, de jugar con él con un juguete y procurar que queme energía a diario, siempre en la medida de sus posibilidades, es importante tener mucha paciencia, y hacer lo siguiente: cuando te muerda, puedes hacer dos cosas, o decirle NO, o bien exclamar »¡ay!». Después, si lo que te muerde es la mano, no la muevas y verás que la suelta; cuando lo haga, retírala poco a poco.

Utiliza siempre la misma palabra y más o menos el mismo tono, ya que el gato tiene que asociar el morderte con ella. Así, con el tiempo irá aprendiendo que no debe morderte, porque si no »gritas». Si tenemos en cuenta que a estos animales les molesta mucho el ruido, evitará hacerlo.

Está asustado

En gatos caseros y bien atendidos esto no suele pasar, a menos que se viva un momento de tensión y/o estrés, como puede ser la llegada de un nuevo miembro a la familia o la visita al veterinario. En estas situaciones, es crucial mantener la calma. Por ejemplo en el primer caso, el nuevo miembro de la familia tendrá que guardar un poco las distancias con el gato, y dejar que sea él quien se acerque. Se le puede ayudar mucho ofreciéndole golosinas, y utilizando las señales de calma gatunas.

Si es por miedo al transportín, lo mejor es dejar este en un zona accesible para el gato, y con la puerta abierta. Que sea un »mueble» más. También, le ayudarás mucho si le ofreces golosinas y si pasas momentos agradables en esa zona.

No quiere que se le toque más

Los gatos pueden morder

Hasta el gato más cariñoso se puede cansar de los mimos. Si acariciamos al felino ignorando sus señales de calma, como el bostezo o el girar su cabeza hacia un lado, optará por mordernos. Y es que es importante saber cuándo parar, porque si no no se podrá construir una amistad ya que no habrá respeto, o no el suficiente.

Así que si llegamos a ese punto en el que el gato se ve en la obligación de mordernos para que le dejemos tranquilo, hay que dar por terminada, de manera urgente, la sesión de mimos. Ya la reanudaremos más adelante, cuando el gato quiera.

Como has podido ver, hay varios motivos por los que un gato puede morder a su familia humana. Si necesitas ayuda con tu gato, ponte en contacto conmigo.

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